SALUD Y BIENESTAR 

La resistencia bacteriana pone en riesgo la vida de los niños en México

La resistencia bacteriana afecta en mayor proporción a menores de entre 1 y 4 años de edad por constante exposición a antibióticos.

Se estima que del 48 al 52 por ciento de las prescripciones por antibióticos no están debidamente fundamentadas por los médicos, lo que propicia la resistencia bacteriana. Con el fin de actualizarse, se llevará a cabo el XXXVI Congreso Interamericano de Infectología Pediátrica y el XVII Congreso Latinoamericano de Infectología Pediátrica.

La resistencia bacteriana o resistencia a los antibióticos sucede cuando las bacterias, virus, hongos o parásitos se hacen resistentes a los medicamentos que se emplean en el tratamiento de una infección. Esta condición afecta principalmente a menores entre 1 y 4 años de edad.

El doctor Antonio Luévanos Velázquez, Presidente de la Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica (AMIP), afirma que algunas condiciones de salud en los menores como la exposición a antibióticos de forma repetitiva pueden propiciar resistencia a los antimicrobianos; por ello, la infectología pediátrica juega un papel importante en la salud de los niños mexicanos.

La resistencia bacteriana puede ocurrir cuando las bacterias que se encuentran de manera natural en el cuerpo desarrollan mecanismos de defensa contra los medicamentos y ante cualquier caso de infección por común que esta sea, son usados indiscriminademente generando cierta resistencia.

A nivel hospitalario se sabe que el 2.6 por ciento del total de las infecciones son nosocomiales y alargan la estancia del paciente. Estas infecciones pueden ser mortales para los pequeños, pues al permanecer más tiempo hospitalizado, llegan a complicar su estado de salud.

La automedicación es la principal causa de resistencia bacteriana, ya que el uso indiscriminado de antibióticos ocasiona que las bacterias originen memoria y con el tiempo no reaccionen con los tratamientos antimicrobianos.

El Doctor Luévanos informó que los estudios e investigaciones que se han hecho en México y el mundo han arrojado que del 48 o hasta el 52 por ciento de las prescripciones médicas no estan debidamente fundamentadas o dirigidas.

En nuestro país el mayor número de recetas de antibióticos son para infecciones del sistema respiratorio, aunque la mayoría de estas son de origen viral, por lo cual no existe ninguna indicación para dar un antibiótico.

En el año 2008 el Gobierno Federal y la Secretaría de Salud realizaron un gasto cercano a los $950 millones de dólares en la compra de antibióticos y en la actualidad esta cifra podría rebasar los $1,040 millones de dólares. A pesar del riesgo en el uso indiscriminado de estos medicamentos, sólo 13% de los hospitales de salud pública cuentan con una política de disminución del uso de antibióticos.

Cabe destacar que la tasa de mortalidad por Infecciones Respiratorias Agudas en niños de 1 a 4 años es de 4.90 por cada 100 mil niños, mientras que por Enfermedades Diarreicas Agudas es de 3.47, las cuales son las principales causas de muerte por infecciones en México.

El rol del pediatra en la disminución de este problema de salud es vital, pues es quien determina si la infección es viral, bacteriana o alérgica, y así evita una mala prescripción y no dar antibiótico si el paciente no lo requiere.

Recordó que si bien el médico debe seleccionar el tratamiento adecuado para cada paciente, es responsabilidad de padres y familiares vigilar que el paciente cumpla y termine su esquema de tratamiento para evitar en un futuro una resistencia bacteriana.

Próximamente en México se llevará acabo el XXXVI Congreso Interamericano de Infectología Pediátrica y el XXII Congreso Latinoamericano de Infectología Pediátrica, eventos de la Asociación Mexicana de Infectología y que reunirá a microbiólogos, químicos clínicos, pediatras y enfermeras capacitados para ofrecer un servicio especializado en pediatría y brindar una mejor atención médica a los menores.

En el congreso serán tratados temas como el uso adecuado de los antibióticos y el análisis de la resistencia bacteriana, el VIH/SIDA, la microbiólogía clínica, la enfermería infectológica y salud pública, entre otros.

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